Brujería es el grupo de creencias, conocimientos prácticos y actividades atribuidos a ciertas personas llamadas brujas que están supuestamente dotadas de ciertas habilidades mágicas que emplean con la finalidad de causar daño. La creencia en la brujería es común en numerosas culturas desde la más remota antigüedad. En el Occidente cristiano, la brujería se ha relacionado frecuentemente con la creencia en el Diablo, especialmente durante la Edad Moderna, en que se desató en Europa una obsesión por la brujería que desembocó en numerosos procesos y ejecuciones de brujas. Algunas teorías relacionan la brujería europea con antiguas religiones paganas de la fertilidad, aunque ninguna de ellas ha podido ser demostrada. Las brujas tienen una gran importancia en el folclore de muchas culturas, y forman parte de la cultura popular.
Existen muchas versiones sobre el origen Yoruba, la más popular de las cuales gira en torno a una figura llamada Oduduwá. De acuerdo con un registro de uno de los primeros historiadores yorubas, el reverendo nigeriano Samuel Johnson (un òyó convertido al cristianismo, Oduduwá era el líder de un ejército invasor del Este (un lugar a menudo identificado con La Meca, que estableció el sistema de gobierno constitucional monárquico entre los indígenas que encontró a su paso.
Otras versiones del mito hablan de que Oduduwá fue enviado abajo por. El nombre de Oduduwá significa: ‘aquel que creó el conocimiento [odu] del carácter [iwa] o o dudu, o l'ewa/o n'iwa: ‘él es negro y hermoso o de buenos modales’, haciendo referencia al papel supremo de la figura en establecer la filosofía yoruba y la negrura, ya sea mítica o históricamente. Los yorubas son siempre aludidos como los «iorubá, omo Oduduwá [O’oduá]» (‘yoruba, hijos de Oduduwá’).
La Santería es la decana, heredera y seguidora de la cultura yoruba, ha enriquecido todos los preceptos de las doctrinas yorubas, es legado de la diáspora de los esclavos que llegaron desde Nigeria y por lo tanto del pueblo de Ife, a tierra cubana , según se describe en el libro editado en España por la editorial Esfera de los Libros, "El Gran Libro de la Santería" de Alejandro Eddy Delgado Torres , Prólogo de Alexis Valdés . De la misma forma el propio autor ha escrito la Oración a San Froilán, donde expone y demuestra que dicho santo desde el punto de vista del sincretismo, pudiera de una manera muy cierta sincretizarse con la deidad yoruba Osain, lo cual acentúa todo este estudio la universalidad de la teología de la Santería, una de las herederas de la cultura yoruba, es decir, la Santería Cubana.
Macumba es un nombre genérico dado a varios cultos sincréticos de práctica común en Brasil y fuertemente influenciados por la religión y el espiritismo, el ocultismo, los rituales de candomblé traídos desde África y mezclados con las tradiciones aborígenes americanas y cristianas europeas. El significado de “Macumba” era originalmente tambor, más precisamente uno de los instrumentos africanos que se utilizaban en estos rituales.
No existe el concepto de bien o mal en el Candomblé o la Macumba. Cada persona sólo está obligada a cumplir con su destino al máximo, independientemente de lo que sea. La Macumba es una tradición oral y no tiene por lo tanto Sagradas Escrituras.
La Macumba y otras formas de brujería son practicadas por muchas personas en Brasil. Para esto existen grupos de practicantes y rituales de iniciación, al igual que en los cultos de hechicería vudú. El iniciado debe entrar en un trance para que el Santo Padre pueda identificar qué espíritu ha tomado posesión del cuerpo y determinar qué ceremonia es más apropiada,
El satanismo consta de un número de creencias relacionadas y fenómenos sociales. Comparten las características de simbolismo, que incluye o no la veneración y admiración por Satán. Las religiones inspiradas por estos textos (judíos, cristianos y musulmanes) consideran a Satán tradicionalmente como un adversario o un enemigo; viendo su presencia e influencia en cada aspecto del papel acusatorio remontándose a la Creación y a la Caída del Hombre. La figura de Satán fue tratada de manera diversa, especialmente por los cristianos y musulmanes, como un competidor rebelde o celoso de los seres humanos, y caracterizado como un ángel caído o demonio dominando el infierno penitencial, Jesús lo arrojó hacia la Tierra por que en el cielo estaba extraviando a los ángeles, los seres humanos, vagando por el planeta compitiendo por almas o proporcionando el ímpetu para todas las parodias mundanas. Particularmente después de la Ilustración Europea, algunas obras, tales como El paraíso perdido, fueron tomadas por los románticos y descritas como la presentación del Satán Bíblico, una alegoría que representa la crisis de fe, el individualismo, el libre albedrío, la sabiduría y el progresismo. Son pocas en número aquellas obras que en realidad mostraron a Satán como un personaje heroico pero sí que existen: George Bernard Shaw y Mark Twain son dos autores cuyas obras incluyen este precedente en el escrito que fue tomado por los religiosos satánicos.
Según determinadas religiones una persona es víctima de una posesión demoníaca, está endemoniada, o simplemente está poseída, cuando un espíritu impuro o inmundo entra en su cuerpo y le hace hablar y comportarse, no como ella quisiera, sino como el tal espíritu quiere. "Los signos exteriores de la posesión son casi siempre los mismos: la individualidad se desvanece y surge una distinta, demoníaca, que dura más o menos tiempo, a modo de un ataque", afirma Julio Caro Baroja. Este trastorno del comportamiento que se atribuye al apoderamiento del espíritu por uno o más demonios, desde el punto médico se considera un trastorno di sociativo de la histeria y se le denomina «endemoniaría» o «demonio manía».
El mal de ojo, es una creencia popular supersticiosa según la cual una persona tiene la capacidad de producir mal a otra persona sólo con mirarla. De esta persona afectada se dice que "está ojeada, o que le echaron mal de ojo, o el ojo encima"
Popularmente se han buscado diferentes remedios, ya sea para la prevención, como por ejemplo pisar los zapatos nuevos de familiares y amigos (como mecanismo para evitar la envidia), escupir a los bebés o embarazadas (en las culturas populares se considera la saliva como protectora), la interposición de objetos considerados como mágicos o protectores mágico-religiosos, como estampillas de santos, oraciones, etc.